Como seres humanos, necesitamos el contacto físico para mantener el equilibrio emocional, una parte crucial del bienestar de las personas. Individuos con un social limitado y que no reciben abrazos, caricias o besos con frecuencia, acusan niveles de estrés, ansiedad y depresión mucho más elevados que la media.
Partiendo de esta base, el impacto positivo del contacto físico, canalizado como procedimiento terapéutico de los problemas musculares y articulares derivados de una serie de costumbres no tan sanas, del deporte o la vejez, sitúa al masaje como una de las técnicas más eficaces en el tratamiento de la tensión, la recuperación de lesiones y como método de relajación integral.

Hagamos una reflexión conjunta. Si es tan beneficioso darse un masaje ¿por qué la mayoría de la gente lo ve como un lujo? Aunque el precio podría parecer una barrera inicial, se me ocurren cientos de ejemplos de gastos absurdos que superan con creces lo que cuesta ir al fisioterapeuta, teniendo en cuenta, además, que, salvo casos de lesión específicos, tampoco se trata de visitar al masajista cada semana.

Otro clásico es ir al fisio solo cuando la molestia se vuelve insoportable. ¿De dónde viene esa predisposición a padecer dolor indefinidamente hasta que uno no puede más? Lanzo estas preguntas con la esperanza de que tú, como lector interesado por su salud, realices un escáner de tus hábitos y razones al respecto para mejorar esas tendencias.

El masaje es un término general que engloba distintas técnicas como la presión con las manos, los dedos u otras zonas del cuerpo, y que implica frotar, manipular la piel, los músculos, los tendones y los ligamentos para devolverlos a un estado de simetría y relajación óptimos para la vida cotidiana. Puede variar en intensidad abarcando desde movimientos suaves hasta presiones profundas.

Estos tratamientos son considerados parte de la medicina complementaria e integradora y es cada vez más común ofrecerlos en paralelo al régimen estándar de numerosas afecciones médicas.
Destaco el uso del masaje como terapia imprescindible para todo deportista, ámbito en el que sí está integrado como un must.

Existen variados tipos distintos de masaje y, según la cultura, las técnicas pueden llegar a refinarse hasta convertirse en un verdadero placer para los sentidos, un aspecto a tener también en cuenta a la hora de elegir qué tipo de intervención necesitas.

El objetivo es que acudir a una sesión de fisioterapia no sea el último remedio a ese dolor agudo que te taladra desde hace meses, sino una de las medidas preventivas, que no la única, para que la molestia no llegue a manifestarse a tales niveles.

Numerosos estudios demuestran que el masaje es un método eficaz para reducir el estrés, el dolor y la tensión muscular. Aunque se continúa investigando en este campo, queda demostrado con creces que el masaje ayuda a:

• Reducir los niveles de ansiedad
• Mejora y previene desórdenes digestivos
• Aumenta el bienestar de los pacientes con fibromialgia
• Alivia las migrañas
• Ayuda a combatir el insomnio producido por estrés
• Alivia el síndrome de dolor miofascial
• Trata las lesiones producidas por malas posturas
• Reduce el bruxismo

Por Carla Sánchez, The Holistic Concept.